Apenas 10 aviones operativos para atender sus rutas y 4.825 vuelos demorados. Esas dos cifras dimensionan la crítica situación de BoA, que además enfrenta un fuerte incremento en el costo del combustible y dificultades para alcanzar el equilibrio financiero.
Los datos fueron expuestos por el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, durante su interpelación ante la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), donde respondió un cuestionario de 30 preguntas planteado por legisladores del Partido Demócrata Cristiano (PDC) y Libre.
La situación era todavía más crítica cuando comenzó la actual gestión. Zamora aseguró que el Gobierno recibió BoA con solo ocho aviones operativos. “Imagínense, ocho aeronaves para manejar un país de más de 12 millones de habitantes. Entonces, teníamos problemas operativos”, afirmó.
La flota aumentó desde entonces a 10 aeronaves efectivamente operativas, pero continúa siendo insuficiente frente a las necesidades de la empresa. En ese escenario se registraron los miles de vuelos demorados.
Pero la crisis no está solamente en las alas. También golpea las cuentas. Zamora informó que el precio del jet fuel pasó de Bs 3,74 a Bs 10,77, un incremento que elevó significativamente los costos de operación de BoA.
El ministro sostuvo que incluso el reciente incremento de los pasajes resulta insuficiente para compensar ese impacto. “El jet fuel nos ha costado mucho en el tema de los pasajes y, aun así, las tarifas están bajas, deben ser más altas”, afirmó. Y agregó: “Los bolivianos no podemos seguir aguantando que una BoA tenga pérdidas económicas”.
Zamora recordó que las tarifas máximas permanecieron sin actualización durante años y reconoció el efecto que tuvo el reciente ajuste sobre los usuarios: “A todos nos dolió el bolsillo”.
Un nuevo modelo
Ante este escenario, el Gobierno busca modificar el modelo empresarial de BoA. Zamora negó cualquier posibilidad de privatizar la aerolínea y planteó una alianza público-privada como alternativa para fortalecer su capacidad financiera y operativa.
La propuesta aparece junto con otra apuesta del Ejecutivo: avanzar hacia una política de cielos abiertos, que permita una mayor presencia de aerolíneas y competencia en el mercado nacional.
El desafío es significativo: Bolivia pretende abrir sus cielos mientras su principal aerolínea llega a una eventual mayor competencia con apenas 10 aviones operativos, vuelos demorados y costos que presionan al alza las tarifas.
El ministro de Obras Públicas y Servucuios sostuvo que BoA necesita funcionar bajo una lógica empresarial que permita alcanzar, al menos, un punto de equilibrio. Al iniciar su intervención cuestionó además que una empresa estatal sea entendida como una fuente de privilegios y pidió diferenciar estos de las prioridades que puede otorgar./EL DEBER

