Cómo funciona el chip de la pelota del Mundial 2026 y por qué es clave para el arbitraje

El Mundial de Fútbol 2026 incorpora un nuevo balón cuya tecnología marca un avance decisivo para el arbitraje. La pelota, denominada Trionda, integra un chip que permite registrar y transmitir datos en tiempo real, facilitando la labor de los jueces y agilizando decisiones clave como el fuera de juego o la detección de infracciones.

Esta innovación, combinada con materiales y diseño de última generación, convierte al balón en una herramienta fundamental no solo para el juego, sino también para la aplicación precisa del reglamento.

Tecnología del chip en la pelota del Mundial 2026 y su impacto en el VAR

El Trionda cuenta con un sistema de sensor de movimiento, instalado dentro de uno de sus cuatro paneles. Este chip recopila información detallada de cada contacto con la pelota y la envía de manera inmediata al sistema de asistencia arbitral por video (VAR).

De esta forma, el dispositivo permite identificar con exactitud el momento en que el balón es tocado, lo que optimiza la detección de jugadas polémicas como manos o situaciones de fuera de juego.

La información recogida por el chip se combina con otras métricas y se analiza mediante inteligencia artificial. Gracias a este proceso, los árbitros pueden tomar decisiones más rápidas y certeras, reduciendo el margen de error humano. El sistema del Trionda resulta especialmente útil al precisar el instante exacto de impacto o cuando es necesario revisar si el esférico salió del campo o fue desviado por un jugador.

La clave de esta tecnología reside en su capacidad para ofrecer datos en tiempo real, lo que permite a los árbitros contar con pruebas objetivas en jugadas de difícil apreciación, agilizando la revisión de incidentes y aumentando la transparencia en el arbitraje. De este modo, la pelota deja de ser solo un elemento del juego para convertirse en una fuente directa de información determinante en la toma de decisiones.

Innovaciones en el diseño y la estructura del balón Trionda

El Trionda se distingue por una estructura formada por solo cuatro paneles, la menor cantidad utilizada en la historia de los mundiales masculinos. Los paneles están ensamblados con costuras profundas, lo que otorga una superficie más rugosa y mejora la estabilidad del balón durante el vuelo.

Esta característica ayuda a que la resistencia aerodinámica se distribuya de forma uniforme, otorgando mayor predictibilidad en trayectorias y reduciendo las sorpresas para los jugadores.

Los gráficos impresos en la superficie del balón cumplen un doble propósito: además de su función estética, incrementan la adherencia cuando la pelota se utiliza en condiciones de lluvia o humedad elevada. De cerca, estos gráficos se aprecian en detalle, favoreciendo el control y la precisión en el manejo del esférico./INFOBAE