La UE mira al litio boliviano y plantea cooperación con enfoque social y ambiental

La histórica visita del Parlamento Europeo a Bolivia, después de 20 años de ausencia, abrió una agenda marcada por oportunidades económicas, pero también por desafíos relacionados con la sostenibilidad, la estabilidad económica, el litio y la cooperación.

Robert Biedron, presidente de la Delegación del Parlamento Europeo para las Relaciones con los Países de la Comunidad Andina, señaló que Bolivia y la Unión Europea tienen una oportunidad para acelerar sus vínculos comerciales y de inversión en un escenario internacional marcado por cambios geopolíticos y una creciente competencia por recursos estratégicos.

“Bolivia es hoy el único país de América Latina que no cuenta con un tratado comercial con la Unión Europea (UE)”, afirmó Biedron a DW, al explicar que el país, pese a su incorporación formal al Mercosur en 2024, no quedó incluido en el acuerdo comercial entre la UE y el bloque sudamericano debido a la necesidad de una alineación normativa.

Para el representante europeo, avanzar en una relación comercial más estrecha responde a los intereses de ambas partes, especialmente porque Bolivia está ampliando sus vínculos económicos con nuevos socios internacionales, entre ellos China.

El litio, el punto estratégico

Uno de los principales temas de la agenda fue el desarrollo de la cadena del litio, un recurso considerado clave para la transición energética mundial y para la industria de tecnologías limpias.

Biedron explicó que la UE contempla asociaciones entre empresas europeas y Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), con potenciales inversiones en salares como Pastos Grandes, Coipasa, Empexa y Uyuni.

“El salar de Uyuni es un recurso estratégico para la transición hacia la energía verde en Europa”, destacó.

Sin embargo, advirtió que el aprovechamiento de este recurso debe incorporar una visión integral que considere a las comunidades locales y la protección ambiental.
Comunidades y sostenibilidad

El parlamentario europeo señaló que existen preocupaciones expresadas por organizaciones de la provincia Nor Lípez respecto a su participación en las consultas sobre proyectos de litio impulsados por empresas extranjeras.

Europa, afirmó, busca evitar modelos extractivos donde los recursos naturales sean aprovechados sin una participación efectiva de las comunidades ni garantías ambientales suficientes.

“El litio no puede ser tratado simplemente como un recurso que se extrae. Debe existir una participación genuina de las comunidades en la toma de decisiones y garantías ambientales sólidas”, sostuvo.

Este planteamiento refleja uno de los principales retos para Bolivia: lograr que la industrialización del litio genere beneficios económicos, empleo y desarrollo local, sin profundizar conflictos sociales o impactos ambientales.
Economía boliviana y responsabilidad fiscal

Durante la visita, la delegación europea también abordó la situación económica del país y los desafíos que enfrenta Bolivia en materia de finanzas públicas, inversión y reformas productivas.

Biedron explicó que el diálogo con autoridades bolivianas se enfocó en indicadores macroeconómicos y en la necesidad de combinar crecimiento con protección social.

“Nuestro diálogo debe basarse en hechos, no en ideologías. Hablamos de los indicadores macroeconómicos, las finanzas públicas y los desafíos que enfrenta la economía boliviana”, señaló.

Asimismo, remarcó que las reformas económicas y las inversiones en sectores como minería requieren responsabilidad fiscal y mecanismos de protección para los sectores más vulnerables.

“La estabilidad económica es importante, pero no puede lograrse a costa de los más vulnerables”, afirmó.
Una nueva etapa en la relación Bolivia–Europa

El encuentro con autoridades bolivianas, incluido el presidente del Senado, Diego Ávila, se valoró como una oportunidad para explorar nuevas áreas de cooperación.

Aunque la visita estuvo marcada por el largo periodo sin una misión parlamentaria europea en Bolivia, el mensaje central fue la apertura hacia una nueva etapa basada en comercio, inversión, energía y desarrollo sostenible.

El desafío ahora será transformar el acercamiento diplomático en acuerdos concretos que permitan atraer inversiones, fortalecer la economía boliviana y garantizar que los beneficios de los recursos estratégicos lleguen también a las comunidades que viven en los territorios donde se encuentran./LA RAZÓN