¿Por qué nos gusta tanto la sal? ¿Y cómo hace que la comida sepa tan bien?
Está en casi todas las cocinas del mundo, ya sea en la forma de diminutos granos o como parte de condimentos básicos de algunas regiones (la salsa de soja, por ejemplo, puede tener entre 14%–18% de sal).
Químicamente, es cloruro de sodio. Está formado por iones, átomos cargados, de sodio y cloro.
¿Qué pasa cuando uno de esos pequeños cristales toca nuestra lengua?
«El gusto es un sentido que nos permite detectar sustancias químicas en nuestro entorno que pueden ser beneficiosas o peligrosas, a través de las papilas gustativas», explica la experta en gusto Courtney Wilson, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado en Estados Unidos.
«Esas papilas gustativas son pequeños racimos de células en forma de diente de ajo que están dispersas por toda la lengua. Esas células tienen receptores que evolucionaron para reaccionar a ciertos tipos de sustancias químicas», añade.
En cuanto a la sal, tenemos receptores que reaccionan específicamente al sodio.
«Son esencialmente pequeños poros en la superficie de la célula que solo permiten pasar determinados iones. Así que cuando hay iones de sodio presentes, pueden fluir a través de ese pequeño canal; esa célula se alerta de la presencia de sodio y envía esa señal eléctrica hacia el nervio y a lo largo de todo el proceso hasta tu cerebro», dice Wilson/BBC

