Es un problema en el matrimonio cuando no se comparte la afición del otro por las fiestas, especialmente cuando uno de ellos espera los fines de semana para soltarse la ‘cadena’ y salir de un evento a otro

¿Qué puedo hacer? Mi pareja es muy fiestera

02/25/2018 - 09:45
El Deber

Juan es muy amiguero y siempre fue así. Cada fin de semana tiene actividades con diferentes grupos a los que pertenece y eso le causa conflictos con su esposa. Cuando eran enamorados, María lo acompañaba a todo, pero ahora que tienen hijos, ella siente que las prioridades ya son otras.

No hay viernes o sábado que Juan perdone, peor en la época de carnaval. Si no lo llaman, se pone en campaña para armar el junte con los amigos, primos o con quien sea, para celebrar lo que sea. Y no importa si María va con él o no, él no se lo pierde y  cuando ella reclama, contesta que así lo conoció, que está estresado por el trabajo y que necesita relajarse y ver gente.

Alrededor del carnaval Juan y María siempre terminan peleados. Mientras él quiere ir a todos los juntes de su comparsa, saltar en el corso y salir los tres días, ella solo lo acompaña un día y luego prefiere quedarse en casa.

 

En busca del consenso

No es un caso aislado. Ocurre en muchos hogares: uno de los dos, sea el hombre o la mujer es más salidor que el otro. Ante esta situación, los especialistas aconsejan el diálogo en la pareja para buscar un equilibrio.

Para la sicóloga Ana Calvo, normalmente cuando a un miembro de la pareja le gusta salir de fiesta, divertirse o hacer algo que al otro no le parece, y ninguno pone de su parte para encontrar el equilibrio, es cuando aparecen los conflictos y la relación se distancia, aparecen fisuras.

“Quizá tu pareja es de las personas que no les gusta ir de fiesta sino quedarse tranquila en casa, sin mucho ajetreo, y a vos te encanta salir cada semana fin de semana. Si esto sucede, es importante que  sepan que eso no tiene porqué marcar el final de la relación. Una buena comunicación pueden ponerlos en el camino correcto hacia un acuerdo. Antes de discutir, ponete en el lugar del otro para intentar comprenderlo”, asegura la sicoterapeuta, sobre este asunto.

Acota que es normal tener gustos diferentes y eso no tiene por qué alejarlos emocionalmente.

Calco considera que el respeto y la confianza son la base sobre la que se debe construir y  disfrutar de los gustos e intereses del otro, y los propios. Asegura que son la manera en que la pareja pueda compartir sin que eso se convertierta ena discusión.

 

Con la fiesta por dentro

Asimismo, la sicóloga Liliana Zabala sostiene que todas las personas llevamos por dentro la diversión. Generalmente las parejas se atraen por afinidad en algo, pero con rarosn los casos en los que se coincide en todo.

Cuando se habla de fiesta, puede surgir conflictos si uno de los dos, sea por principios morales o simplemente porque no es lo suyo, no es afín a las salidas y celebraciones con amigos.

Para remediarlo, sugiere que ambos busquen un consenso, pero tratando siempre de no caer en los excesos.

“Debemos tomar en cuenta que cuando hay una familia, las consecuencias pueden ser devastadoras. Cada pareja con convivencia mutua debe conversar para llegar a un acuerdo sobre cómo les gustaría llevar esos momentos de esparcimiento. Las fiestas no son malas, son los excesos con el alcohol o las infidelidades los que pueden destruir una relación”, manifiesta.

 

¿Malas experiencias?

Lo ideal, agrega, es preguntar a la pareja porqué no le gusta la fiesta para saber su punto de vista. Deben expresar abiertamente lo que les gusta y lo que no, y explicar el por qué del agrado o del desagrado. Tal vez en anteriores relaciones alguno tuvo una mala experiencia y posiblemente asocian la fiesta a algo malo.

“Si eres tú al que no le gusta, es bueno hablarlo y encontrar el equilibrio, porque es bueno apoyar y acompañar a la persona que uno ama, ya que lo bonito del amor es precisamente eso, es mejor dar que recibir”, aconseja.

Explica que tanto el ser humano, como todos los animales, no puede vivir aislado. Hablar de fiesta no debe llevarnos solo a pensar en baile y el consumo de alcohol, también es compartir y divertirse con los amigos en alguna actividad de grupo como excursión o viajes.

 

Algunas recomendaciones

La sicóloga Debbie Cronenbold manifiesta que si tu pareja es muy fiestera, hagan acuerdos para variar actividades. Un fin de semana salen al campo, por ejemplo,  y el próximo pasan con amigos en actividades familiares.

“Otra buena sugerencia es que haga deportes, como correr, todos los que corren tienen que dormir temprano porque las carreras u otras prácticas deportivas, se hacen bien temprano”, dice.

“Es una cuestión de cambios de hábitos y lógicamente lleva tiempo y paciencia. Hay que buscar una actividad que le cause tanto placer como las fiestas. Pero es bueno enganchar con los amigos, Así no los va a echar de menos”, añade.

En criterio de Ana Calvo la pareja tiene que hablar y saber qué necesidades tiene su pareja y manifestar las suyas respecto a salir de fiesta o quedarse en casa.

Por tanto, si a tu pareja le molesta que tu tiempo libre lo emplees siempre saliendo de fiesta y a ti te molesta, por ejemplo, que no se esfuerce nunca en divertirse a tu lado, pueden buscar el equilibrio donde ambos se sientan más cómodos.

Aun así, cada circunstancia es diferente. Puede ser que decidan que una vez al mes vas a salir de fiesta con tus amigos y que ese día sea ‘sagrado’. De esta forma, ese mismo día,  tu pareja tendrá tiempo para planear su forma de sentirse bien si es que no quiere acompañarte.

Si lo que quieres es que tu pareja pase más tiempo contigo, sería una forma menos egoísta divertirse juntos. En este sentido pueden buscar un plan que a ambos les atraiga, con opciones más adecuadas. Lo fundamental es que ambos miembros de la pareja sepan que es fundamental ser flexible y no solo explicar e imponer las propias necesidades, sino también empatizar con la pareja para saber qué precisa en cada momento.

Es bueno, resalta Calvo, tener su propio espacio y alguna vez salir solos, ya que se convierten en momentos en los que cada uno se divertirá a su modo y después podrá contar las experiencias vividas. “Tener gustos diferentes no debe ser motivo de discusión ni ser un indicador de que la relación puede tener fecha de caducidad. El amor y el respeto deben prevalecer”, concluye.

Para evitar conflictos

Acaba de pasar el carnaval, una fiesta que para muchas parejas es una etapa de discusiones y peleas, en ese sentido la sicóloga Debbie Cronenbold brinda algunas recomendaciones:

Juntos. Si a tu pareja le gusta el carnaval, pues acompañalo.

Confianza. Es fundamental. Si es celosa, el problema no es de tu pareja, es tuyo. Busca ayuda.

Buena comunicación. Permite entenderse y llegar a acuerdos. Salir un día juntos, un día solo, o juntarse con amigos en una casa para pasar un carnaval más privado, sin excesos peligrosos.

Viajes. Muchas parejas aprovechan para viajar los feriados, propongan que un año carnavaleen y otro año viajen.

Actividades lúdicas. Durante el año realicen actividades con grupos de amigos, de manera que pueda canalizar sus emociones sanamente.

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