Las elecciones presidenciales del próximo domingo dividen a la oposición entre la abstención y quemar el último cartucho electoral para intentar sacar a Maduro del poder

La encrucijada de la oposición venezolana

05/17/2018 - 08:15
El País

"¿Para votar por la oposición debo hacerlo por Falcón o por el pastor?", pregunta Yaneth Casares en una cola para comprar comida en un supermercado en Caracas. Después de oír la explicación sobre que la oposición se ha dividido, que un grupo llama a abstenerse y otro minoritario se ha ido con Henri Falcón, y que los comicios no están respaldados por la comunidad internacional, la mujer de unos 40 años, desempleada, nacida y criada en el barrio popular de Petare, con cuatro hijos y cada vez más dificultades para llevarles comida, responde: "Sigo igual de confundida. Ningún candidato me da confianza, pero creo que prefiero votar y será por el Falcón ese. Ojalá ocurriera un milagro y la gente no siguiera apoyando la sinvergüenzura de este gobierno que me tiene cansada".

En la recta final de las elecciones presidenciales en Venezuela abunda la confusión y escasea el ambiente electoral. Una campaña que se ha desarrollado con pocos mítines y muchos baches es la antesala de las votaciones del 20 de mayo, el momento en que por fin, después de cinco años de conflictividad y de agravamiento de la crisis, Nicolás Maduro hará el amago de someterse al escrutinio de los ciudadanos, en unas elecciones convocadas y adelantadas por él, sepultadas por decenas de irregularidades en su proceso y para las que suprimió la participación de la coalición opositora MUD, de varios partidos políticos e inhabilitó a la los líderes más fuertes.

La situación es de encrucijada y ha dividido al electorado. Los principales encuestadores apuntan a una participación un poco por encima del 50%, que podría considerarse baja para una elección presidencial, pero suficiente para dejar a Maduro bien parado en medio de un proceso fraudulento. En los sectores populares hay mayor disposición a votar, mientras que en los sectores de clase media, el bastión seguro de la oposición, la abstención cobra más fuerza.

Griselda Reyes está encargada de buscar voluntarios en los municipios más opositores y de clase media-alta de Caracas, Baruta, Chacao y El Hatillo. El equipo que está armando es para vigilar los votos de Henri Falcón, respaldado por partidos minoritarios de oposición como el MAS, Avanzada Progresista y una fracción de Copei. "Yo no milito en ningún partido, pero me gusta la propuesta de Henri Falcón. Toda mi vida he votado, excepto en la Constituyente de Maduro, y sé que cuando hay mayor abstención hay más posibilidades de hacer trampa. Creo además que el voto es nuestro derecho y es la única herramienta que tenemos para salir de este Gobierno".

Para Reyes, la falta de respaldo de la comunidad internacional no le quita legitimidad a Maduro, pues el Gobierno sigue manteniendo relaciones comerciales con otros países e incluso recientemente ha retomado relaciones diplomáticas con quienes las había roto. Reconoce que las condiciones no son las mejores, pero asegura que Falcón tiene más del 96% de las mesas cubiertas con testigos y remplazos para estos en caso de que fallen y denunciar las tres situaciones que ven como el principal riesgo: la instalación de los llamados puntos rojos con propaganda chavista que perturben la votación, el voto asistido y la sustitución de miembros de mesa por aliados de Maduro.

"La clase media-alta tenía mucha resistencia porque el candidato no cubre las expectativas, porque fue chavista, por el fraude. Pero a medida que han pasado los días, se han encontrado con la idea de que no hay una propuesta de parte del sector abstencionista más allá del 20 de mayo. Muchos irán a votar por salir de Maduro, no por Falcón". 

Protestas antes y después del 20M
Carlo Julio Rojas es activista y miembro del Frente Amplio por la Democracia, integrado por miembros de la sociedad civil, sindicatos, academia, Iglesia y que junto con la MUD y la agrupación Soy Venezuela de María Corina Machado han llamado a no participar en "la farsa electoral"; esta semana han vuelto a insistir en que se suspendan los comicios, como también lo hizo el Grupo de Lima. Rojas no critica al que vaya a votar y reconoce que ninguno de los factores de oposición –tanto los abstencionistas como los pro-voto– tiene una hoja de ruta clara para lo que viene.

"El 21 de mayo nos veremos todos en las colas para comprar comida y en las protestas por el agua, por la luz, por el hambre. Desde la rabia, la situación crítica que estamos viviendo va a desencadenar en un estallido social para el que se necesita conducción política por parte de los líderes de la oposición, que tienen que irse a las calles con la gente. Hay que protestar por los problemas de la gente. Y sé que hay miedo, que te lo digo yo que he estado preso dos veces por protestar, pero la rabia tiene que superarlo", dice Rojas.

Las protestas surgidas del descontento serán el detonante para sacar a Maduro del Gobierno, asegura Rojas. En abril se registraron casi 1.000 protestas en todo el país. Este mes no han cesado y además el sector universitario ha iniciado paralizaciones nacionales escalonadas por la precariedad de los salarios. El activista dice que el domingo estará observando el proceso para documentar el fraude. Otros sectores del Frente han convocado a ir el mediodía a las iglesias con la gorra con la bandera venezolana, un símbolo de las protestas.

Para Víctor Márquez, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela, la primera casa de estudios del país, y uno de los principales voceros del Frente, lo que sigue al 20 de mayo es el desconocimiento de Maduro como presidente, una rebelión ciudadana que a su juicio conllevaría a activar el confuso artículo 333 de la Constitución, que dice que cualquier ciudadano está en la obligación de restablecer la vigencia de la carta magna y el Estado de Derecho.

"Nosotros no hacemos un llamado a la abstención, eso sería una opción cuando hay una elección bajo parámetros normales. Lo que llamamos es a no convalidar la farsa electoral, pues acá el ciudadano no va a tener la posibilidad de elegir. El Gobierno quiere usar el voto para legitimarse. El 21 de mayo las instituciones tenemos que dar un paso al frente para desconocer al presidente. Debemos tomar la calle nuevamente y hay otras acciones vinculadas con la desobediencia civil, como el no pago de impuestos, que también pueden aplicarse".

SIN GARANTÍAS Y CON GOOGLE
El 1 de marzo los candidatos Henri Falcón, Nicolás Maduro, Javier Bertucci y Reinaldo Quijada firmaron un acuerdo de garantías electorales para las presidenciales, con la intención de reducir el ventajismo del candidato del Gobierno y poder tener un mínimo de control sobre el proceso organizado por un Consejo Nacional Electoral, aliado del chavismo y acusado de fraude por la empresa operadora de las máquinas Smartmatic tras el proceso que dio origen a la Asamblea Constituyente.

En el proceso el propio Falcón ha denunciado ventajismo y el incumplimiento de los acuerdos. Maduro, a cambio del voto, ha ofrecido "regalos", en realidad bonificaciones en dinero, a través del carnet de la patria que tienen más de 12 millones de venezolanos, el principal y peligroso mecanismo de coacción que tiene el Gobierno. También ha hecho transmisiones en la cadena nacional durante inauguraciones de obras como ocurrió recientemente con el Hotel Humboldt, y ha usado recursos públicos y el logo de instituciones en la campaña. Javier Bertucci, el candidato evangélico que podría restarle votos a Falcón, también ha denunciado que alcaldes oficialistas han boicoteado su campaña.

Ninguno de los candidatos ha tenido actos multitudinarios. La campaña cierra este jueves y son más los momentos incómodos que han pasado en el camino. A Maduro le han arrojado objetos y le han abucheado en sus recorridos, por lo que ha recurrido a tener presencia virtual y ha inundado las redes sociales, YouTube y webs de mayor tráfico de propaganda a través de la plataforma de de publicidad de Google Adwords, que en las últimas semanas ha tenido una rotación frenética. Falcón ha repartido sardinas en sus actos y en algunos mítines, su equipo ha lanzado billetes de baja denominación como papelillo, sin ningún valor en medio del proceso hiperinflacionario, para atraer a la gente. Bertucci ha recorrido el país y los templos evangélicos regalando sopas.

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