El textilero Nicolás Cruz debió acudir ayer al banco a pagar una cuota de su deuda, pero, no pudo. No era impedimento el lodo que tenía en casi todo el cuerpo, excepto la cara; desde el martes está quitando los más de dos metros de mazamorra que ingresaron a su casa.

Mientras el cauce de la torrentera Taquiña ha permanecido alto a una semana del deslave del cerro, las cuencas del río Tolavi y K’ora han generado una nueva alerta en el municipio.

A los lados del río Taquiña, que se desbordó con lodo y causó desastres desde la noche del 6 de febrero en Tiquipaya, hay nueve barrios con casas ilegales y en riesgo, aspecto que se conocía desde el año 2010.

La desorganización y falta de coordinación entre las instituciones que intentan colaborar en Tiquipaya provocaron aglomeraciones de maquinaria pesada y un efecto contraproducente en el las zonas de intervención.

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